Ocho Islas y Un Invierno… en Sevilla.
(De izda. a dcha: Soraya, mi menda, Marta y Rocío)
Pues al final lo conseguí.
El tiempo dio una tregua (que parece que continúa, por cierto) y pude ir a la presentación de “Ocho Islas y Un Invierno”, ayer, a las ocho y media de la tarde en la Carbonería, en el barrio de Santa Cruz.
Santa Cruz de callejuelas y murallas, dice un pasodoble carnavalero dedicado a Sevilla… murallas no sé, pero callejuelas nos pateamos anoche unas cuantas, mis amigas Rocío y Soraya, que me acompañaron, y yo, porque ninguna de las tres habíamos estado en la Carbonería (y eso que es un sitio muy conocido de Sevilla), y yo no recordaba el número, como es típico en mí. Pasamos por delante de la puerta como unas seis o siete veces, antes de darnos cuenta de que era esa la que estábamos buscando.
Finalmente, después de colarnos por la calle que no era y volver a desembocar en la correcta, hicimos la que sería la cuarta o quinta pregunta de la noche, a un chico que tenía la furgoneta aparcada justo al lado de la puerta de la Carbonería…
-Perdona, ¿Sabes dónde está la Carbonería?
Creo que nos miró un poquillo extrañado (lógico) y señalando la puerta que teníamos en las narices nos dijo:
-Sí… aquí.
Me hubiera gustado poder quedarme más tiempo, pero no estaba segura de si el último autobús para mi pueblo (que es el mismo que pasa por el pueblo de mis amigas) salía a las once o a las doce, así que tuvimos que irnos nada más terminar la presentación.
Eso sí, llegamos bastante antes de que empezara, así que pudimos estar un rato hablando con Marta y… bueno, ¿Qué os puedo decir que no sepáis vosotros, que tenéis la suerte de veros en persona muchas cuando quereis?
Simplemente deciros, y decirle a Marta, claro, que me ha encantado conocerla en persona y hablar con ella, y que es un cielo (aunque eso ya lo sepáis). Temía que me diera uno de mis ataques de timidez crónica, porque cuando me pasa eso me quedo callada y me salen las palabras con cuentagotas, pero no fue así: estuve muy a gusto hablando con Marta desde el primer momento, y me hubiera podido quedar hablando con ella toda la noche (pobre Marta, teniendo en cuenta que hablo por los codos y hasta por las rodillas, hubiera terminado con dolor de cabeza).
Tengo que decir que, cuando se me ocurrió hacer un blog para contar lo que me pasaba por la cabeza, por si a alguien le interesaba o le servía de algo, no podía imaginarme que llegaría a conocer a gente tan estupenda como vosotros. Como dije en otra ocasión: así da gusto.
Sobre la presentación, la primera a la que voy, también me encantó, especialmente el momento en el que Marta y Edith Checa leyeron varios poemas… Marta tiene razón: una voz magnífica la de Edith Checa, y también la de la propia Marta. Fue estupendo escucharlas a las dos, y muy fácil dejar que sus voces te transportaran a los lejanos días, cuyos ecos todavía resuenan por los rincones de la vieja casa, o que te hablaran de las cicatrices del agua y de la tierra… un pequeño viaje al mundo de Marta que, como digo, fue un placer.
Tampoco se me va a olvidar ya la Carbonería (aunque probablemente sí se me olvide cómo llegar hasta ella XD).
Dejo por aquí las fotos que hice anoche (esta vez no me corto la cabeza). Tenía pensado hacer algunas más, pero al final sólo hice tres… de todos modos, mi cámara y yo seguimos sin entendernos muy bien en los lugares con poca luz. Las que hicieron Marta y los demás seguramente estarán mucho mejores.
Mucha suerte con tus islas, Marta, espero que te lleves un buen recuerdo de Sevilla (aunque el tiempo no haya acompañado mucho), un besazo, y muchas gracias por las frutas confitadas.
Rosa.
.
[Tomado del blog de Rosa: Todo a un leru].
